11 de Diciembre de 2017

Bienvenidos a los e-sports, ¿Jugamos?

Bienvenidos a los e-sports, ¿Jugamos?

 
 
 
Oriol Arjona Serrat, Strategy Manager en Arena Media Barcelona
 
“Han estado luchando mucho, el equipo ha estado muy agresivo”, “nadie ha jugado un mal partido, han estado a un nivel muy alto”, “prepararse con esa concentración para cuartos, es muy difícil…”, “lo que más me sorprende es la filosofía con la que han empezado a jugar los turcos”…
No, estas frases no están hechas por comentaristas discutiendo sobre el último partido del Mundial de Fútbol. Estos comentarios son en realidad las valoraciones del último enfrentamiento entre dos equipos de e-sports en  uno de sus principales torneos.
No hablamos de una moda, de un nuevo suflé socio-digital de los que estamos acostumbrados a vivir últimamente fruto del nuevo paradigma comunicativo en que nos encontramos.
Los e-sports son un nuevo fenómeno cultural a nivel mundial que ha llegado para quedarse.
¿Qué son los e-sports?
Antes de nada es importante enmarcar de qué estamos hablando: los e-sports son fruto de la transición de simples competiciones de videojuegos entre amigos a grandes competiciones, entre los mejores clubes multi-jugador y/o jugadores profesionales de videojuegos. Estas competiciones son seguidas en enormes recintos deportivos y con una masa de millones de espectadores online.
En el entorno de los e-sports han aparecido canales y programas de televisión, secciones de diarios digitales, canales de Youtube, programas de radio, plataformas de vídeo, aplicaciones, blogs… Un mundo de nuevas posibilidades para conectar con un cada vez más creciente volumen de seguidores.
Jugadores de los e-sports
Los jugadores de los e-sports ya están considerados deportistas en muchos países. Todo empezó en Corea del Sur en el año 2000, licenciando al primer jugador profesional. Desde entonces, los juegos multi-jugadores profesionales en línea se han extendido como una gota de aceite por todo el mundo, pero claro, manteniendo a Asia como cuna del fenómeno.
No es de extrañar, Asia es la región mundial que agrupa cerca de la mitad del mercado del videojuego del mundo y de aquí proviene el 60% de su crecimiento global el 2016. Europa representa un 25% del negocio del videojuego y concretamente España es el noveno país mundial con cerca de 24 millones de gamers.
Miles de estos gamers están presentes en los estadios en los días de competición. Espectadores que gritan, animan y lloran por sus equipos y jugadores favoritos, siguiéndolos y dándoles calor allá donde estén. Pero hay otros millones que los siguen en directo a través de plataformas de streaming como Twitch, Gamerswalk o en el canal Youtube profesional de la liga LVPward. Muchos de estos hinchas se reúnen en clubs de e-sports o en bares y locales para seguir los  torneos de sus equipos favoritos en compañía de sus amigos.
Puede que este fenómeno lo veamos extraño, un mundo paralelo oculto,  de unos pocos… Tal vez hasta alguien los llame frikies… Pero no son pocos. Concretamente en España, representan unos trece millones de personas con un crecimiento continuado del 2% anual.
El motivo de pensar que no es solo una moda podemos buscarlo en necesidades emocionales básicas, que este deporte está potenciando por la unión del gaming y el aspecto social inherente que lo envuelve.
Los e-sports fomentan la pertenencia a un grupo
Por un lado, los e-sports fomentan la pertenencia a un grupo. Nos sentimos acompañados, seguros y aceptados. Este sentimiento está en nuestro ADN, de ahí nuestro arraigo a un equipo de fútbol, a una peña, a una moda determinada o a un equipo de los e-sports. Somos nosotros contra los demás. Nuestra forma de ver el mundo frente a otra.
Los e-sports son un reto
Los e-sports son, como no podría ser de otra forma, gaming, reto. Nos gusta batirnos con otros o por qué no, con nosotros mismo. Por batirnos, hasta nos retamos con nuestro gps para reducir el tiempo de llegada a un destino…
El motivo lo debemos buscar en una hormona que lanzamos en situaciones de tensión. Ante el reto de batirnos, la adrenalina se disparará y generará un aumento de la presión cardíaca y de la frecuencia respiratoria, se dilatarán las pupilas y el cerebro estará más alerta.
Esta necesidad emocional primaria de batirnos, de mejorar, de retarnos, de sentir la adrenalina la tenemos todos en mayor o menor mesura… Parece lógico pensar que los seguidores de los e-sports tienen esta necesidad emocional en forma superlativa.
Los e-sports son descubrimiento
La tercera necesidad emocional que cubre los  e-sports que nos hace pensar que este fenómeno crecerá y se consolidará es la sensación de descubrimiento.
Un fenómeno que ya conocemos con el unboxing, con las campañas teaser, con los “continuará” de las series de televisión… hablamos de la expectativa, que incrementa la generación de interés hacia lo que vendrá. Y sí, de nuevo, encontramos una hormona llamada de “la felicidad” o “de la alegría”: las endorfinas. 
Esta hormona se libera cuando el gamer tiene un juego nuevo enfrente suyo, cuando está a punto de llegar a una pantalla nueva, cuando descubre un nuevo poder al beber de una copa en un momento determinado del juego. Es decir, el gaming hace perdurar este estado de emoción durante mucho tiempo.
Entender lo que “busca” el gamer en los e-sports es crucial para poder plantear una estrategia de marca  en este entorno.
Las marcas deben entrar de forma natural en los e-sports. Por ejemplo, favoreciendo ese sentimiento de pertenencia al  patrocinar un equipo, o habilitando espacios para que los fans compartan su pasión.
Podemos además fomentar el reto patrocinando eventos o torneos, creando torneos propios o podemos maximizar el descubrimiento generando  contenidos sobre nuevos juegos, competiciones que vendrán, creando productos exclusivos para los jugadores…
Sea como sea, estamos delante de una nueva pasión que nos abre las puertas para conseguir ese vínculo emocional entre las marcas y el target que tanto buscamos y tan efímeras son.
¿Jugamos?

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