24 de Septiembre de 2018

¿Estás casada? pues no se trata sólo de tu felicidad

¿Estás casada? pues no se trata sólo de tu felicidad
  • La discusión con mi marido estaba pasando a mayores. Dejé los platos que estaba lavando, me sequé las manos y me fui a la sala de estar. Me sentía completamente ofuscada, y si no fuera porque era de noche, tal vez me hubiera ido a dar una vuelta. Pero me quedé, sosteniendo mi enojo y sin más nada por hacer. Nuestros hijos estaban merodeando y no quería dar un espectáculo. Y me quedé, esperando que se acalle mi mente. Me quedé, esperando el momento adecuado para conversar. Me quedé, aunque ese momento no me hacía feliz. Pues el amor en el matrimonio se trata de mucho más que la propia felicidad.

  • Hace unos días leía un extracto del libro Eligiendo el matrimonio, por qué debe empezar con nosotros" en el que su autora hace mención a que el matrimonio no se trata simplemente de la felicidad de uno. ¿Y cómo es ésto? ¿No se supone que uno se casa para ser feliz? Sí, claro, la felicidad es uno de los premios más bonitos del matrimonio, pero para ganarlo hay que trabajar por ello. Si estás corriendo una carrera, y no te aseguran el premio, tú no abandonas la carrera sino que luchas para alcanzar el podio. En el matrimonio pasa lo mismo ¿verdad? No es tan fácil como decir "si no soy feliz, me marcho", pues el matrimonio se trata de felicidad, pero también de entrega, de compasión y sobre todo, de altruismo.

  • El costo de estar casado
  • Vivimos en una sociedad donde la verdadera esencia del matrimonio está devaluada. Para muchas personas, casarse tiene un coste elevado, porque parecería que si te casas pierdes tu individualidad o tu vida de antes. Es una forma muy superficial de ver la vida. Pues si te casas pensando sólo en tu felicidad, puedes sentirte frustrado rápidamente.

  • El costo del matrimonio es elevado. Te costará esfuerzo, tiempo, y dedicación. Pero estarás aprendiendo en el camino a ser una mejor persona. Pues todo lo que construyan juntos lo habrán hecho en base al esfuerzo de lograr salir adelante.

  • Después de estos años de estar casada y tener hijos, más de una vez nos miramos con mi esposo y reflexionamos acerca de lo difícil que ha sido llevar esto adelante, pero coincidimos en la gran satisfacción que inunda nuestro corazón cuando sentimos que podemos luchar, podemos aprender en el camino y podemos reconstituir el vínculo todos los días.

  • De ésto se trata el matrimonio
  • El matrimonio ha traído mucha felicidad a mi vida y me ha vuelto una mujer plena y dedicada. Pero también, el matrimonio se trata de otras cosas.

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    • De ceder cuando es necesario
    • De ayudar y acompañar, aún cuando estemos cansados
    • De anteponer sus deseos ante que los propios
    • De guardar ese último pedazo de pastel (que mueres por comer)
    • De soportar su canción favorita aunque no te guste
    • De ofrecer tu perdón con el corazón
    • ofrecer tu hombro y tu oído cuando en verdad quisieras ir a la cama
  • No se trata de olvidarse de uno mismo, ni tampoco de largar todo cuando uno siente que el barco se hunde. Se trata ni más ni menos de un perfecto equilibrio entre dos corazones que se aman. Porque cuando más damos, más recibimos. Cuanto más ponemos empeño en construir y edificar, más fuertes serán los cimientos.

  • Cada granito cuenta. Cada día es una maravillosa oportunidad para sacar adelante tu matrimonio de aquellas peligrosas tormentas. Y si alguna vez debes dejar los platos que estás lavando e ir a sentarte al sillón, toma tu tiempo, respira, y piensa en todo lo bueno que han construido juntos. El tiempo es un maravilloso aliado en el matrimonio, pues nos permite dejar escapar esas primeras frases que decimos sin pensar y nos ayuda a aquietar la mente para poder valorar realmente todo lo que tenemos para cuidar y cuán bello es fortalecer la pareja cada día.

  • No dudes en aferrarte a la Fe cuando sientas tambalear tu matrimonio. Recuerda que Dios puede mostrarles el camino para salir adelante y volver a encauzar la pareja. Pero sobre todo, recuerda que además de tu felicidad, está la felicidad del otro, y de ello se trata. Después de todo, el matrimonio es un gran trabajo en equipo, y aunque haya una gran diferencia entre expectativa y realidad, cuando comienzan a atravesar cada desafío cotidiano, verán que lo que obtienen de ello es tan satisfactorio como fortalecedor.


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