23 de Noviembre de 2017

Lo mejor de Horizon Zero Dawn también puede ser su mayor problema

Lo mejor de Horizon Zero Dawn también puede ser su mayor problema
Durante el E3 de 2016 tuvimos una pequeña oportunidad de ponernos a los mandos, por primera vez, de Aloy, la protagonista de la nueva IP de Sony, Horizon Zero Dawn. Pese a que la prueba que nos enfrentamos era una muestra muy reducida y enfocada básicamente a mostrar algunas mecánicas de combate con los diferentes dinobots, lo cierto es que servía perfectamente para hacerse una idea de lo que Horizon podría ofrecer a nivel de mecánicas y, sobre todo, en su apartado técnico.
Las impresiones eran más que positivas y, sin apenas conocer nada de la historia del juegos o del desarrollo de personajes, el título apuntaba de maravilla para el futuro de la plataformas de Sony. Ha pasado un tiempo prudencial desde aquella prueba en el E3, y desde luego, sabemos de sobra que Guerrilla ha trabajado enormemente en este título que, aunque debería haber llegado al mercado el año pasado, lo hace ahora en marzo, por todo lo alto, al menos sobre el papel.
Ahora hemos tenido la oportunidad de probar más en profundidad este Horizon, al menos, con mayor profundidad que durante el E3, y nuestras sensaciones siguen siendo especialmente positivas: ahora con una mayor profundidad narrativa, y con las pruebas de parte del tinte RPG que tiene el juego, parece que en el nuevo título para PS4, a menos de un mes de su salida, las cosas empiezan a encajar.
En este sentido, hemos podido probar las tres primeras main quests del juego y otra adicional un poco más avanzada en la historia, además de poder movernos libremente por el mundo de Horizon. Dejando lado spoilers, lo cierto es que Guerrilla ha trabajado bastante en el desarrollo de los personajes, al menos en el de su protagonista, cuya personalidad, que se va desarrollando junto al gameplay en la primera hora de juego, genera alicientes suficientes como para seguir conociendo a los personajes principales.
Ahora bien, desconocemos totalmente el desarrollo narrativo del juego, y quitando un par de revelaciones que nos hizo el título, lo único que conocemos es que en este apartado, el juego solo tendrá un final; aunque hay diversas situaciones en las que podremos tomar una serie de decisiones que afectarán al desarrollo de nuestro personaje y los acontecimiento del futuro, todo está más o menos guionizado y todos los caminos conducen al mismo final.

Junto con este sistema de conversaciones y toma de decisiones, los otros elementos de ese semi-RPG se reparten en relativa libertad a la hora de afrontar las misiones, y en el crecimiento del personaje a través de los puntos de experiencia y los árboles de habilidades. En este apartado, poco que comentar hasta que no podamos comprobar la profundidad de los mismos en el desarrollo del gameplay durante el juego completo, pero desde luego no es algo novedoso que no hayamos visto en otros títulos de este tipo.
No obstante, una de las cuestiones que queríamos comprobar es cómo se desenvolvía ese genial apartado técnico en el gameplay completo y real. Quitando algunas caídas de frames contadas (y que la versión que probamos no era la definitiva) el juego es un portento gráfico. Sin ningún género de dudas, es uno de los juegos más espectaculares que hemos visto en PS4, tanto a nivel de detalles, como a distancias de dibujado o, simplemente, en pantallas de carga. La paleta de colores es una gozada, y los cambios de iluminación, sin contar con HDR, dejan con la boca abierta.
Las únicas pegas, implícitas al género, es que parte de ese desarrollo brutal, nivel de detalle y decisiones narrativas se vea empañado en la versión final con un sin fin de misiones secundarias y tareas mundanas que releguen a Aloy y al jugador a un recadero corre-ve-y-dile en un mapa gigantesco (de lo que vimos, realmente parece gigantesco) repleto de iconos al puro estilo del mundo abierto de Ubisoft.
Horizon es uno de los juegos más espectaculares que hemos visto en una consola
Por lo que vimos en el gameplay, Horizon cuenta con una personalidad propia muy marcada, con un estilo de juego muy particular y con muchísimas oportunidades, pero sin duda con un montón de concesiones e inspiraciones de otros títulos de mundo abierto: las torres de Far Cry o Assassins Creed aquí con dinosaurios que hay que escalar para revelar el mapa, los puestos que sirven de punto de guardado o los eventos aleatorios, también del título de Ubisoft, están presente en Horizon.
Su mayor bondad, el mundo abierto, puede ser también su mayor trampa, pero lo cierto es que lo que hemos probado nosotros nos ha gustado mucho, y desde luego tiene mucho potencial como para convertirse en uno de los títulos más interesantes del año, al menos en las consolas de sobremesa.

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