23 de Noviembre de 2017

Los inversores dicen sí a Apple y no al iPhone X

Los inversores dicen sí a Apple y no al iPhone X
La presentación de Apple por el décimo aniversario de su icónico teléfono ha sido calificada de muchas maneras y hacia muchas direcciones: una buena y mil ochocientas treinta y siete malas. Y no es de extrañar después de que una vez más - un año más - Apple, pese a ser la marca más valiosa del mundo, no presente ninguna novedad tecnológica ante la necesidad de adrenalina que tenemos los humanos.
La buena es la de los fanlovers; la de los appleculture, la de los Macnolos y compañía… las malas son del resto, entre los que me incluyo pese a tener casi 50 dispositivos Apple en la oficina.
En otro artículo analizamos la reacción de los usuarios, en este nos centramos en el mercado de valores; en los inversores. ¡Vamos a ello!
Así empezaba el día Apple...
162,73$ _ Precio de Apertura Oficial _ 12 Sept. 2017 _
Esto ya supone un crecimiento del 0,7% respecto al precio de cierre del día anterior que se había situado en 161,50$ Había ganas, había expectación… aunque no la suficiente.

El precio de salida enseguida se situó en el baile de los 161$ y finalmente, pese a que el Nasdaq cerró en máximos, Apple no corrió la misma suerte y se dejó un 0,4% en el día.
El precio de la acción terminó en 160,86$
No es una diferencia datamente preocupante, aunque se define como simbólica siendo el día que era. Dibujando sobre el gráfico encontramos un bonito tema de conversación: la respuesta de los inversores a la presentación del iPhone X.
 
Durante la presentación el precio de sus acciones estuvo a 8 céntimos de romper el máximo histórico de la compañía. ¡Eso sí que hubiera sido simbólico!
Sin embargo, en cuanto el iPhone apareció en escena la caída no tuvo suelo y los minutos se fueron haciendo cada vez más largos hasta que cerraron el telón del Steve Jobs Theatre; fue en ese preciso instante cuando la situación se tranquilizó y las aguas volvieron al cauce de los 160$
Los aplausos de los presentes parecieron no motivar demasiado a los inversores de Wall Street que veían como el iPhone X llegaba con muy poco de futuro pese a los esfuerzos de Tim Cook de presentarlo como tal.
 

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