21 de Noviembre de 2017

“No me gusta que me felicite Peña”

“No me gusta que me felicite Peña”
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Guillermo del Toro no sólo se caracteriza por su talento sino por su generosidad y apertura.
En una entrevista (que organizó él mismo) habló de las cosas que le preocupan como ciudadano y ser humano, además de su pasión por el cine. Cuando se le preguntó si le gustaba que lo felicitara el Presidente de México, contestó franco.
“No, no me gusta cuando me felicita. No me gusta porque México es un país que ha tenido grandes personas de todo: atletas, artistas, científicos, filántropos pero no hay grandes políticos, a veces me lo pregunto, ‘¿cómo es posible que no nazcan 10 políticos que hagan lo que se tiene que hacer, que tengan esa vocación?’ La clase política está pervertida, hay todo un rollo para hacer justamente lo contrario de lo que se debería de hacer.
“Cuando me preguntas de Peña Nieto, lo cierto es que me parece absolutamente aterrador que en su función haga lo opuesto a lo que se supone que tiene que hacer”.
Hablando de la clase política, del cinismo que parece haber en ella y de cómo cambiar esta tendencia, aseguró: “La decisión es dificilísima ahorita porque hay una descomposición social, los eslabones están rotos a muchísimos niveles. Lo único que se puede hacer es regresarle, en la medida que cada quien pueda, algo a la sociedad.
“Yo tengo un plan pequeñito que espero que conecte bonito con la gente joven y que lo voy a anunciar en el Festival de Morelia, es una sorpresa, una cosa específica que quiero hacer, un proyecto artístico, que espero que pueda incrementar las conexiones para mejorar el país”.
El cineasta hizo un poco de autobiografía: “En los 25 años de carrera que tengo llevo 20 años produciendo en México y Latinoamérica con Berta Navarro y ni una vez en ninguna película que he producido he cobrado un dólar de salario. Lo que le digo a Berta es que sería inmoral que yo cobrara por producir en México o en Latinoamérica, así que le digo: ‘agarra mi salario y mételo en la película’.
“Y son las cosas que no comento normalmente pero cuando pienso en la clase política me pregunto: ¿qué clase de sociopatía puede existir de manera ya institucional para tener la imposibilidad de conectar con la necesidad urgente que está al lado de tu pinche Mercedes en Insurgentes? Porque cuando te paras en cada cuadra de nuestro país podrías conectar con el mundo. Es incomprensible”.
Para Guillermo el mundo entero tiene una regresión muy severa.
“Antes había momentos en los que por ejemplo podías darle un golpe de efecto al gobierno en México a través de un órgano como el New York Times o Time Magazine, etcétera. Pero ahora vivimos en un mundo post verdad. Teníamos un pacto que nos permitía vivir en sociedad que se rompió”, aseguró.
Del Toro cree que la fijación material que se vive está llevando al mundo a una gran infelicidad.
“¿Cuándo es suficiente? Para mí México es un país lleno de grandes científicos, artistas, narradores, ¡todo! y eso sí es riqueza ¿cuántas pinches casas necesitas en Houston, en Florida? ¿Cuántos coches? Se puede ser tan pobre que lo único que quieres es lana”, dijo Del Toro quien también aseguró no querer hacer proselitismo.
“Como ciudadano y narrador voy a hacer lo que me toca y voy a votar aunque no voy a decir por quién. Pero sí creo que tenemos que hacer algo diferente”.
La pasión de Guillermo al hablar de estos temas le afecta visiblemente. “Mírame cómo me pongo, hasta me baja la bilirrubina”, dijo entre risas al referirse también a la inutilidad de las fronteras.
El director que confirmó que lleva muchísimos años queriendo hacer una película basada en El Santo, el Enmascarado de Plata.
“Quiero hacer un filme de un luchador gordo, viejo y retirado que tiene la rodilla rota y que descubre que la clase política en México son vampiros (ríe) y los empieza a matar uno por uno, pero no encuentro todavía la solución”.

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